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John Bieter: 'Con el tiempo, el ser vasco tendrá más que ver con el deseo de serlo que con la sangre'

16/02/2011

Invitado por la organización, el historiador vascoamericano John Bieter participó con un curso y una conferencia en la III Universidad Vasca de Verano de Argentina, que concluyó el pasado viernes en Buenos Aires. Bieter se desempeña como profesor asociado del Departamento de Historia de la Universidad de Boise, Idaho, uno de los estados receptores de gran parte de la inmigración vasca en los EEUU. Es autor junto a su hermano Mark del libro 'Un legado perdurable: la historia de los vascos en Idaho', así como director ejecutivo del Centro Cenarrusa de Estudios Vascos de Boise. A horas de terminar su estadía en Argentina, el catedrático americano habló con EuskalKultura.com sobre las similitudes y diferencias entre la Diáspora vasca de Argentina y la de Estados Unidos, entre otros temas.

Buenos Aires, Argentina. Para John Bieter este fue su primer viaje al Río de la Plata y no tiene más que palabras de agradecimiento para todos quienes lo recibieron. El profesor norteamericano convivió durante una semana con euskaldunes del cono sur, tiempo que le ha permitido extraer algunas conclusiones y describir semejanzas y divergencias entre los grupos de vascos de cada país:

“Tal en Estados Unidos, aquí en Argentina se puede ver que ambas culturas, la de aquí y la vasca, se han combinado para formar una nueva cultura. Ocurre algo similar en Norteamérica. No obstante también hay diferencias. La diáspora vascoargentina es más antigua, más grande. Los vascos que emigraron a Estados Unidos en general eran pobres, muy pobres. No tuvimos apenas gente de clase alta. Aquí, en cambio, también llegó gente de clase media y alta, gente con mayores recursos económicos y formación. Y eso se ve en ambientes como éste –se refiere al edificio del Instituto Euskal Echea. También he conocido el centro Laurak Bat, Iparraldeko Euskal Etxea, el Centro Navarro, y los centros vascos de Necochea y Mar del Plata. Allá no tenemos estas casas, estas construcciones. Está claro que la diáspora vasca del Río de la Plata se construyó sobre otras raíces”. 

-La Diáspora es amplia y dispone de su propia fuerza y características en el seno de Euskal Herria. En su opinión, ¿qué puede hacer esta Diáspora por Euskal Herria?

Acá se hace mucho. Y yo creo que lo que se hace es muy importante no solo para la gente de aquí, sino también para los vascos que han nacido en el País Vasco. La gente que llega a América desde Euskal Herria aprende mucho, gran cantidad de veces he podido ver que muchos de ellos entienden qué es ser vasco al entrar en contacto con la Diáspora. Algunos podrán preguntarse sin llegar a encontrar respuesta qué es lo que hacemos, pero muchos otros ven que lo que hacemos –nosotros, siendo como somos– ayuda mucho a Euskal Herria. A veces es necesario estar lejos de casa para entender cosas que en lo cotidiano no entendemos. En inglés decimos You don’t know color red until you see another color (no conoces el color rojo hasta que no ves otro color). Si ves el color rojo todos los días no lo valorás, pero si vas hasta el otro lado del mundo y lo ves allí, comenzás a mirarlo de otra manera. 

-¿Qué relación tienen los vascos de Estados Unidos otras colectividades extranjeras del país?

Una relación muy buena. Por citar un ejemplo, en la actualidad hay una colectividad de Bosnia muy grande en Boise. Ellos están organizados pero no tienen un espacio propio donde reunirse y nosotros les abrimos nuestra euskal etxea. No es todos los días, pero sí tienen esa posibilidad. Lo mismo con un grupo mexicano. No hay problemas de integración. 

-Acá en Argentina hay muchas euskal etxeas y otras nuevas que van surgiendo como resultado de desacuerdos, generalmente políticos, entre los miembros de una misma institución. A esto se lo explica arguyendo que la Diáspora vascoargentina es un espejo de los que sucede en Euskal Herria, ¿se da este fenómeno en Estados Unidos?

Bueno, esas es la historia de los vascos en general, aquí y allá. En una misma euskal etxea siempre hay varios y distintos grupos. Sin embargo, es cierto que aquí en Argentina se sigue mucho más la política que en Estados Unidos. Y esa es otra diferencia destacable. Por mi parte, creo que tiene que ver con el perfil de los inmigrantes que llegaron aquí y los que desembarcaron allí. Los vascos que fueron a Norteamérica, como antes mencioné, eran pobres, no tenían una idea política de lo que era Euskal Herria, no habían leído a Sabino Arana, no tenían la mirada de la gente de clase alta. Y por otro lado, había dos prioridades: el trabajo y la urgencia de aprender el inglés. Los que vinieron al Río de la Plata, en cambio, contaban con otra formación y en buena parte de los casos no tenían el problema del idioma. Ni bien llegaban, en seguida podían ponerse a escribir y difundir sus ideas. De todas formas, sí tenemos a grupos de gente que esvive la problemática política, aunque no tanta como acá seguramente.

-¿Grupos de jóvenes?

Bueno, los jóvenes no tanto. Sí aquellos que han vivido un tiempo en Euskal Herria, que han ido a estudiar. En general, los que están más empapados en el tema político son aquellos inmigrantes que llegaron hace menos tiempo, unos cuarenta años. Es un perfil distinto al de los primeros. Estos últimos están más preparados. En cualquier caso, es evidente que acá se sabe más, que se siguen más de cerca las noticias de Euskal Herria. En Estados Unidos no está tan extendido.

-En cuanto a los jóvenes, ¿cómo los ve en relación a las euskal etxeas y el futuro de la Diáspora?

Las cosas cambian y seguirán cambiando. Ya no somos como fueron, por ejemplo, en la época en que se fundó esta institución de Euskal Echea. Somos distintos a los vascos de aquel momento. Aún así, vos y yo estamos haciendo una entrevista en euskera en Argentina y eso algo quiere decir. Yo no sé qué va a pasar, pero internet, por ejemplo, es una buena herramienta para impulsar a los jóvenes. Hay muchos proyectos y propuestas para ellos en la red. Por lo tanto, yo soy optimista, creo que saldrán cosas buenas, de a poco, distintas, siempre con cambios, pero buenas. Otra cambio que crse ve venir es que el ser vasco ya no tendrá tanto que ver con la sangre sino con el deseo de serlo. Y ese es un gran cambio.

-Hace una semana se realizó en Santa Bárbara un simposio en el que se discutió la creación de un consorcio de universidades americanas interesadas en lo vasco, ¿cómo va ese proyecto?

En Boise desarrollamos desde 2004 un Programa de Estudios Vascos, desde el que se imparten clases y talleres de euskera y cultura vasca. Cada año recibimos unos 500 alumnos, cantidad que ha superado nuestras expectativas. De esos 500 unos 400 obtienen su crédito y finalizan, y los otros 100 continúan interesados en el estudio de Euskal Herria. De esos, a su vez, solo un pequeño porcentaje son vascos, no más de una 10%. Es un dato importante y creemos que tenemos que dar respuesta a esta evidente inquietud por la temática. Por eso queremos conformar un consorcio de universidades para que los profesores vayan dictando sus cursos en el marco de las instituciones que participen. Sería como una federación de centros vascos pero en el ámbito académico. Sabemos que no es un proyecto fácil pero de a poco lo vamos trabajando.

-A modo de conclusión, ¿cómo fue la experiencia en la Universidad Vasca de Verano de Argentina?

Muy buena, muy positiva. La gente me ha recibido muy bien. Es sorprendente salir de casa, dar media vuelta al mundo y estar de nuevo entre vascos. La pasé muy bien y espero seguir en contacto con la gente que conocí. El curso también estuvo muy bien, los trabajos hechos por los alumnos tienen buen nivel y los temas elegidos por ellos han sido muy interesantes. Quizás en el futuro se pueda hacer un proyecto en común entre nuestras dos universidades.

Baskonek Nabarzarrak

iz iria garzia — 16/02/2011 18:46
Ba-asko, ser basko, era ser muy positivo, cuando la propia lingüística, es la herramienta en la organización, como simple derivación de la estructura global de vivencias compartidas, sobre aquellas "otras verdades", la siguiente mitología, tremendamente infantil con respecto a la indígena, al no poder tolerar dos verdades absolutas, desarrolló un tremendo miedo a los anteriores Mendi-igo..Llamándoles certeramente los Ko-ko-on-ek,(al-ko-or-ko-on, etc.), por su positivismo común.

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