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Recuerdo a aitatxu y a quienes combatieron en Point de Grave

2015/07/23

Kaixo danori. Egun on!

Me ha costado mucho-mucho ponerme a escribir estas líneas. No encontraba un momento de soledad, para estar conmigo preparada para compartir con vosotros mis sentimientos. Lo que desde el inicio ya parecía bastante inquietante --por la carga emocional que se presentía-- se tornó en un fin de semana lleno de extrañas sensaciones, algunas de ellas totalmente inexplicables, difícil describirlas o hablar sobre ellas de tal manera que me entendáis; vamos, para que podáis llegar a sentir algo parecido a lo que yo viví… aunque sea un solo por un momento. Me explico.

Con motivo del 70 aniversario de los combates de Pointe de Grave (Aquitania), muy cerca de Burdeos, que precedieron al final de la II Guerra Mundial, la Fundación Sabino Arana organizó un viaje los días 18 y 19 de abril para homenajear a los integrantes de los batallones “Guernica” y “Libertad”, que tomaron parte en la contienda y colaboraron en la liberación de los territorios que ocupaban las tropas alemanas.

Cuando recibimos la invitación, no le dimos mucha importancia, la verdad. A menudo nos invitan a conferencias, debates, seminarios,… me imagino que, como a muchas personas más que se interesan en las actividades que esta entidad realiza. Sin embargo, no era una invitación más.

El pliego contenía una lista de diez nombres que habían nacido en Galdakao, y que habían integrado el Batallón Gernika, ese mismo que en 1945 combatió, junto con las fuerzas francesas en la batalla Pointe de Grave, participando en la victoria final sobre el Reich hitleriano, en el triunfo de la democracia y de la libertad sobre la barbarie contra las tropas alemanas, dando inicio así a lo que sería el final de la II Guerra Mundial. 

Y ahí, al final de la mlista, aparecía también el nombre de aitatxu. Como miembro que fue del Batallón Gernika, el homenaje era también para él. Me permitiréis que os señale los diez nombres de galdakaoztarras, tal y como figuran en los papeles que acompañaban a la invitación:

GALDAKAO

  • Apellaniz Bilbao, Salvador. Nacido en Galdakao
  • Atutxa Barrenetxea, Isaac. Nacido en Galdakao
  • Azaola Ugalde, Julio. Nacido en Galdakao
  • Bustinza Arostegi, Eli. Nacido en Galdakao
  • Garai Mugina, Ángel. Nacido en Galdakao
  • Goikoetxea Urrutia, Andrés. Nacido en Galdakao. Cabo
  • Maron Maguregi, Maren. Nacido en Galdakao
  • Muniozguren Zubieta, Aniceto. Nacido en Galdakao. Oficial Ejército Euzkadi
  • Uriarte Zuloaga, Pedro. Nacido en Galdakao. Herido en Pointe de Grave el 14/04/1945. Hospitalizado en "Thermes Salins", Biarritz
  • Zenarruzabeitia Maguregi, Sabin. Nacido en Galdakao

Enseguida llamamos para confirmar nuestra asistencia a los actos organizados por la Fundación, que empezaban a las ocho de la mañana del sábado 18 de abril.

El viaje en autobús con salida desde Sabin Etxea (Bilbo) y con destino a la Côte 40, al sur de Vendays-Montalivet (justo el campo donde se había librado la batalla), estuvo repleto de historia, anécdotas, cortometrajes, soliloquios, películas,… que recreaban lo sucedido no solo aquella semana del 14 al 20 de abril de 1945, sino durante todos los acontecimientos que habían desatado el desenlace final.

Llegamos a nuestro destino poco antes de las tres de la tarde, hora prevista para el inicio del acto. Para ese momento, toda la información que habíamos recibido superaba con creces nuestras expectativas. La bajada del autobús y la entrada en lugar tan emblemático, punto en el que se realizaría la distinción a los caídos y a los supervivientes de ambos batallones, además de a sus familiares, fue en silencio.

[Fueron 200 los hombres que allí combatieron durante siete días, de ellos cinco muerieron, dos en este mismo lugar, conocido como Cota 40 de la localidad Vendais-Montalivet, a 80 Km. Al norte de Burdeos. Además, 35 gudaris vascos resultaron heridos]. 

Sobrecogía el semblante de la gente que allí se encontraba… serio, de verdadero respeto a lo que se iba a llevar a cabo,… y de verdadero afecto y deferencia a lo que allí había ocurrido hace 70 años. Para mí --y conmigo para mi marido, Agustin Etxebeste, villabonatarra--, poner los pies sobre aquella tierra fue algo conmovedor, impresionante,… ¿Qué decir? ¿Cómo describirlo? ¿Cómo imaginarme a aita, a su primo Maren Maron, a su amigo Julio Azaola,… allí, entre el sonido de los cañones y las ametralladoras que habíamos escuchado en los videos que nos habían mostrado en el autobús? 

No hay palabras  En serio. No hay palabras.

Entre los asistentes, el lehendakari Iñigo Urkullu junto con una delegación del Gobierno Vasco. Entre otros, Josu Erkoreka, consejero de Administración Pública y Justicia, y portavoz del Gobierno, Administración Pública y Justicia; Ana Oregi, consejera de Medio Ambiente y Política Territorial; Monika Hernando, directora de Víctimas y Derechos Humanos; Aitor Esteban, portavoz del Grupo Vasco en el Congreso de los Diputados; Josune Ariztondo, diputada foral de Cultura de Bizkaia y natural de Ondarroa, de donde eran originarios una veintena de los gudaris; Ana Madariaga, presidenta de las Juntas Generales de Bizkaia; Mikel Anton, director de Asuntos Europeos; Juan Mª Atutxa e Irune Zuluaga, presidente y directora, respectivamente, de Sabino Arana Fundazioa...

También asistieron representantes de las máximas instituciones de Aquitania, con su presidente Alain Rousset al frente, y junto a él, el alcalde de Vendays-Montalivet, Pierre Bournet; la subprefecta de Lesparre Medoc, Valérie Commin; la diputada de la Asamblea Nacional, Pascale Got; el presidente de antiguos combatientes, Monsieur Muller, entre otros. Junto a todos ellos, una representación de antiguos combatientes de la Brigada Carnot, en la que estaba integrado el batallón vasco.

Y como colofón, varios centenares de familiares y amigos de los gudaris del Batallón Gernika que tomó parte en los hechos, junto a los anarquistas catalanes y españoles del Libertad. Testigo de excepción, Francisco Pérez Luzarreta, de 94 años, navarro residente en Irun… Allí estaba, siete décadas después de aquella batalla,como único superviviente del batallón vasco… Allí estaba, un emocionado gudari, para recordar a todos sus compañeros y, en especial, a los cinco compañeros allí caídos. 

El homenaje se inició con la izada de la bandera francesa y de la ikurriña y una ofrenda floral por parte de las autoridades ante la Cruz del Memorial de la Cote 40, una inmensa cruz blanca y solitaria que recuerda a los combatientes de la Brigada Carnot. Después, el descubrimiento de una placa. Más tarde, el lehendakari y el presidente aquitano plantaron un retoño del Árbol de Gernika en recuerdo de la participación vasca en la liberación de la Pointe de Grave.

En su intervención posterior, el lehendakari puso en valor la colaboración de los gudaris con las fuerzas francesas para la liberación de Francia y Europa desde el inicio de la II Guerra Mundial, lo que destacó como "símbolo de multiculturalidad" por encima de razas y creencias ideológicas o religiosas y ejemplo que anima el compromiso contra la tolerancia y la tiranía.

Por su parte, miembros de la Asociación Sancho de Beurko realizaron una recreación histórica, con uniformes y banderas de la época, de lo que fue aquella batalla. En la ceremonia también se podían ver las banderas originales que portaban los voluntarios en 1945, entre ellas dos viejas ikurriñas, y otras republicanas y anarquistas.

Las emociones no habían hecho más que asomarse. Después de tomar un pequeño refrigerio en el Ayuntamiento de Montalive, nos dirigimos a Soulac sur Mer, donde también se encuentra un monumento conmemorativo erigido en recuerdo de los que combatieron y murieron en la batalla de Pointe de Grave; lugar donde cada año, según nos contaron, algunos supervivientes junto con sus familiares siguen acudiendo a depositar un ramo de flores.

En un acto ya mucho más íntimo, que se inició con un aurresku de honor, con la inmensidad del océano como testigo, sobre la arena de la playa y frente al monumento con el nombre de todos los caídos, los familiares de los antiguos gudaris del batallón que allí nos encontrábamos --entre otros, los de Gotzon Arruti, de Zarautz; Andrés Prieto, de Eibar; Joaquín Atorrasagasti, de Bilbao; Paulino Iriondo, de Ondarroa; y Aniceto Muniozguren y Sabin Zenarruzabeitia, de Galdakao-- recibimos un diploma con el mismo texto de la placa que había sido descubierta en la Cota 40 y que dice así: "En memoria de los gudaris voluntarios del Batallón Gernika, unidad militar constituida por el Gobierno de Euzkadi en el exilio, en el 70º aniversario de la liberación de la Pointe de Grave”. Para terminar, Pérez Luzarreta, Miren Muniozguren y yo misma realizamos una ofrenda floral que finalizó con el lehendakari Iñigo Urkullu tocando el txistu mientras los asistentes entonábamos el Eusko gudariak, algunas como Miren y yo, disimulando alguna lagrimita que caía despacito… despacito…. Con una visita guiada por los bunker que liberaron los gudaris vascos finalizó la jornada del sábado trasladándonos a Burdeos. ¡Ya no podíamos más! 

Al día siguiente, 19 de abril, estaba previsto dirigirnos a Rétaud, donde se celebraba una misa en la iglesia de Saint Trojan. Al no conocer axactamente la zona temíamos no llegar a la ceremonia prevista para las 10:40 h. en la Necrópolis Nacional, cementerio donde están enterrados los soldados caídos en la guerra, incluyendo los cinco gudaris del batallón Gernika muertos en la batalla: Juan José Jausoro Sasia, Félix Iglesias Mina, Antton Lizarralde Garamendi, Antón Mugica Arrizabalaga y Prudencio Orbiz Uranga. 

Nueva ofrenda floral, esta vez de forma individual sobre cada tumba. A mí me tocó el honor de colocar el ramo en la de Prudencio Orbiz Uranga, natural de Villabona (Gipuzkoa) de donde es, justamente, mi marido Agustin. Mucho silencio en las honras y más emoción contenida, a flor de piel, mientras entonábamos una y otra vez, aquí y allá, el Eusko gudariak.

Sobre lo acaecido y el Batallón Gernika (transcribo el testimonio ofrecido por la Fundación Sabino Arana en el cuerpo del díptico informativo):

El 4 de septiembre de 1939, nada más iniciarse la II Guerra Mundial, el Lehendakari José Antonio Agirre se ofreció a Francia para luchar en la guerra a la que consideraba una prolongación de la iniciada en 1936.

Aquel ofrecimiento quedó anulado meses más tarde por la ocupación de Francia por parte de los alemanes. No así el compromiso adquirido por el Lehendakari de apoyar a los Aliados en contra del totalitarismo. Entonces, mientras Agirre huía de Europa atravesando Alemania y embarcando en Suecia, en Londres Manuel Irujo creó el Consejo Nacional de Euzkadi. Irujo negoció con la Francia Libre de Charles De Gaulle y logró el compromiso francés de encuadrar en el ejército galo una unidad vasca. Cuando este acuerdo se iba a realizar la llegada a los Estados Unidos de Agirre y los nuevos planes de éste arrinconaron los proyectos de Irujo.

Agirre desde Nueva York pasó de nuevo a liderar el Gobierno de Euzkadi y empezó a contactar con británicos y estadounidenses para ofrecer los servicios de los vascos a la común empresa de derrocar a los dictadores y los regímenes totalitarios. El acuerdo al que llegó el Lehendakari puso al servicio aliado la organización de inteligencia vasca, extendida, además de en tierra vasca, por diversos países americanos.

El compromiso que el Lehendakari adquirió con los Aliados fue absoluto, pero no ciego. Su objetivo estaba puesto en Euzkadi, en hacer todo lo posible para derrocar a Franco y restablecer la democracia.

En junio de 1944 los Aliados desembarcaron en Normandía, iniciando la liberación Francia y el asedio territorial de Alemania por el oeste. Para septiembre se liberó París y para Navidades se esperaba que la guerra hubiera terminado. Este rápido avance produjo que algunos puntos de concentración de tropas y fuertes alemanes en la costa atlántica francesa quedaran relegados, pero no rendidos. Una de estas zonas era el Medoc y la desembocadura del Garona, de modo que Burdeos, liberada, tenía difícil acceso al mar debido a la presencia alemana a un lado y otro de la desembocadura del Garona.

Liberado Iparralde y el sur de Francia, y con la finalización de la guerra a la vista, el Gobierno de Euzkadi empezó a acariciar el sueño de regresar a Euskadi. Nadie esperaba que este retorno fuera fácil y se temía que estuviera envuelto en disturbios y fuertes luchas. A juicio del Gobierno vasco era necesario dotarse de unos efectivos armados para garantizar el orden y evitar que elementos subversivos influyeran por medios violentos en la restauración de la democracia.

El batallón Gernika se creó con estos fines derrocar a Franco y asegurar el orden, además de, previamente, colaborar en el esfuerzo de guerra aliado.

Por orden del ejecutivo vasco, Kepa Ordoki, antiguo oficial de gudaris, reunió a guerrilleros vascos enrolados en el maquis que luchaba a lo largo de los Pirineos. Este será el núcleo de la unidad militar vasca. A estos voluntarios se fueron uniendo más hombres, algunos refugiados de la guerra y otros recién huidos de la dictadura. Así formado, los hombres de Ordoki recibieron la orden de dirigirse al frente del Medoc para integrarse en la Brigada Carnot de las Fuerzas Francesas del Interior (FFI) en el seno del Regimiento Mixto Marroquí Extranjero.

El objetivo asignado a la Brigada Carnot fue colaborar en la liberación de la pequeña península de la Pointe-de-Grave, al noroeste de Burdeos, entre el océano y el Garona, enclavada dentro de lo que los alemanes denominaban Festung Gironde. Esta fortaleza estaba servida por 4.000 soldados alemanes y protegida por 110 blokhaus.

Los combates de Pointe-de-Grave se iniciaron el sábado 14 de abril de 1945 a las 15 horas y 35 minutos. Antes del inicio de las hostilidades, el comandante Ordoki pidió al capitán Martínez, un socialista, que dirigiera algunas palabras a los hombres: "Gudaris, estamos lejos de nuestra tierra, combatiendo por Euzkadi en contra del fascismo. Gora Euzkadi Askatuta!" Inmediatamente después, el comandante Kepa Ordoki dio la orden de atacar.

Los gudaris del batallón Gernika atacaron cerca de la Cota 40, protegidos, en su flanco derecho, por los componentes del Batallón Español Libertad y, en el izquierdo, por soldados marroquíes. Al inicio de la lucha, las fuerzas alemanas se hallaban a 800 metros de los vascos, distancia practicable a través de un cortafuego de 10 metros de anchura pero expuesto al tiro y minado. No obstante, el batallón Gernika llegó a casi 50 metros de las líneas enemigas y solo retrocedió temiendo quedar copado al no poder sus flancos vencer la resistencia alemana y quedar, en consecuencia, retrasados.

En principio, las operaciones debían continuar al día siguiente, pero una contraorden anuló la ofensiva. En su lugar, los mandos aliados optaron por bombardear las posiciones alemanas, lo que provocó incendios en el bosque.

Después de unas jornadas de descanso, a los vascos se les encomendó que avanzaran hasta Soulac. Esta marcha se realizó sin bajas pero no resultó fácil. El sol, la falta de agua, las dunas y las minas, no lo convirtieron en un paseo. El 18 de abril los vascos llegaron a Soulac localidad que, con la ayuda de la aviación y la marina, los Aliados lograron dominar así como casi todos los puntos fuertes alemanes de la zona. Solo quedaba por rendirse el blockhaus Y- 33. Este punto fuerte le fue asignado al batallón Gernika pero, antes de luchar, la posición alemana se rindió a los vascos. Esta no-lucha a punto estuvo de tornarse peligrosa, pues los franceses, confundiendo a los vascos con los alemanes, dispararon a los primeros, pero sin causar bajas. Ese mismo día cayeron el resto de los puntos alemanes.

El batallón Gernika tuvo 5 bajas mortales: Juan José Jausoro Sasia, de Alonsotegi de 29 años, soltero y militante socialista; Félix Iglesias Mina, natural de Atarrabia y residente en Errenteria, de 32 años, casado y con dos hijos, comunista perteneciente al batallón Larrañaga; Antton Lizarralde, de 37 años y ekintzaile de Durango; el jeltzale de Tolosa Antón Mugica de 18 años; y Prudencio Orbiz, guipuzcoano. Los cuatro primeros cayeron a consecuencia de los combates del primer día, en el mismo campo de batalla o en el hospital; Orbiz, en cambio resultó muerto el 4 de abril cuando manipulaba una granada (1)

(1) Por otro lado, resultaron heridos los tenientes: Salvador Hierro y Víctor Goñi; los sargentos: Ricardo Nalda y Fernando Olmo; el cabo Alberto Hernández y los soldados: Pedro Uriarte, Antonio Mayoz, Luis Aramendi, Abundio Las Heras, Emilio Garbizu, Antonio Elosegi, Celestino Braseras, Eusebio Mendizabal, Joaquín Atorrasagasti, Antonio Arrizabalaga, José Luis Urkiaga, Gonzalo Linazasoro, Ángel Gibaja, Juan Guinea, Rafael López, Casto Abarrategi.

La historia del batallón no terminó en el Medoc. Algunos miembros del mismo fueron seleccionados para un curso de adiestramiento que recibieron cerca de París impartido por especialistas americanos. Estaba previsto que estos hombres formaran la élite de las unidades que se suponía iban a liberar a Euskadi de la dictadura franquista. Los otros miembros de batallón quedaron acuartelados y se les fueron uniendo jóvenes que huían del interior dispuestos a alistarse para la prevista lucha. Sin embargo, la caída de los dictadores Hitler y Mussolini no implicó que Franco siguiera el mismo camino. Nada más terminar la guerra mundial, empezó a gestarse la guerra fría en la que, en opinión de algunos, Franco y su régimen podía tener un valor estratégico en el equilibrio de fuerzas entre Occidente y el comunismo. Los gudaris del Batallón Gernika, y del resto de unidades, lo dieron todo para solo recibir las gracias.



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