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El bailarín navarro Akira Yoshida presenta 'Home' en Edimburgo de la mano del Instituto Etxepare (Noticias de Navarran)

2019/04/10

El bailarín navarro presentará ‘Home’ los días 8, 9, 10 y 11 de agosto en el National Centre for Dance de Edimburgo (Escocia) dentro del prestigioso Festival Fringe y gracias a un intercambio propiciado por el Instituto Etxepare.

Lotura: Noticias de Navarra

Ana Oliveira Lizarribar. Está acostumbrado a que le pongan cara de asombro cuando después de presentarse con nombre y apellido dice que es de Navarra, concretamente de Barañáin, donde creció y donde está su gente. Pero así es. El padre del bailarín Akira Yoshida es japonés, su madre nació en Donostia, donde él nació hace 28 años. Las raíces las tiene claras, aunque se extienden y nutren a cada viaje, a cada experiencia. Como la que lleva viviendo en Salzburgo (Austria) desde hace cuatro años y como la que vivirá en agosto en el Edinburgh Fringe Festival dentro del programa Scotland Goes Basque propiciado por el Instituto Etxepare. Una cita que le despierta sensaciones de “alegría, deseo, hambre, fortuna”. “Quiero llevar un poquito de mi exploración y de mi persona a la gente”, comenta sobre su solo Home, una mezcla de breaking y danza contemporánea que define el camino artístico que recorre en la actualidad.

Akira Yoshida lleva casi cuatro años formándose en artes escénicas y en danza contemporánea, disciplina a la que llegó partiendo del breakdance que practicaba con su grupo. Se encuentra estudiando en SEAD (Salzburg Experimental Academy of Dance) con una beca del Gobierno foral, y durante los veranos ha ido adquiriendo experiencia profesional. En concreto, entre el segundo y el tercer curso bailó para una compañía austríaca;tercero lo pasó casi todo fuera “para trabajar con Roberto Oliván” y el verano siguiente colaboró con la Physical Momemtum de Francisco Córdova y realizó “un tour bastante bueno” con Home. “También empecé a enseñar en algunos workshops por Europa”, afirma Yoshida, para quien trasladarse a Austria ha sido “el mayor acierto de mi vida”. “Aquí estudio con profesores distintos, todo el programa de la escuela cambia cada pocas semanas, por lo que recibimos gran cantidad de información. A la vez, la gente de aquí es muy diversa, por lo que aprendo mucho de mis compañeros”, agrega.

Licenciado en Magisterio de Inglés en la UPNA, sus inicios fueron autodidactas y en parte sigue en esa línea, incluso en SEAD, pero “con un lazo muy íntimo” que le une a la danza. “Mi base es mi gusto por moverme, explorar, descubrir, perderme, encontrar, crear. Todo lo que he aprendido de otra gente lo he ido poniendo y mezclando a mi manera”, señala, y confiesa que ahora mismo “no sabría definir lo que hago”, quizá una mezcla entre breakdance, danza contemporánea, teatro... con un resultado “a veces más serio, otras más estúpido, depende del proceso en el que esté inmerso”.

DE MENTORES E INFLUENCIAS. Para el bailarín navarro, sus primeras influencias están en la base, en los amigos de Pamplona con los que formó su grupo de breakdance. “Con ellos he aprendido a bailar por el simple deseo de bailar”, dice. A continuación están Fruta, “exalumno de la SEAD que me enseñó todo lo que aprendían en tercero y cuarto cuando yo estaba en primero y segundo y con quien tengo una conexión en la danza”. Asimismo, cita a Greco, a Chey, “otro amigo de breaking y danza contemporánea y gran amigo con un gran corazón”, a Julyen Hamilton, Peter Jasko, Edivaldo Ernesto. Con todos estos referentes y muchas ideas propias, Akira crea piezas con las que le gusta “transmitir cosas que están vivas y vibrando en el momento presente”. En sus trabajos en ocasiones “hay una gran carga emocional”, y, en otras, simplemente subyace “el deseo animal e instintivo de moverse, de jugar”. “Me encantaría que con mi danza la gente deseara pasar menos tiempo sentada y saliera a moverse más, de la forma que fuera, en cualquier sitio. Que haya una revolución a través del movimiento, la vida, el momento presente y la sensación contradictoria entre lo eterno y lo efímero”. En ese sentido, la figura de Julyen Hamilton le parece admirable. “A sus cerca de 70 años, baila solos de una hora y es capaz de hacerte reír, llorar, asombrarte, tocarte por dentro en toda la paleta de emociones en tan solo un par de minutos”.

Por supuesto, su legado familiar también le influye, porque, aunque no ha visitado el país de su padre, “los genes japoneses han tenido impacto en mí, en mi forma de ser, de ver las cosas y de trabajar;a veces de manera más consciente, a veces menos”. Y reconoce que su nombre siempre provoca algunos malentendidos. Muchos le vinculan directamente con Japón, y “otros piensan que soy de Latinoamérica”. “Vivo mi vida con un nombre curioso, pero, obviamente, estoy acostumbrado a él, y la verdad es que me gusta y me identifica”, comenta.

EN ESCOCIA. En cuanto a su presencia en el Fringe Festival, se muestra muy contento por ir representando a Euskal Herria, “porque he aprendido y crecido aquí”, pero sobre todo porque llega a esta prestigiosa cita desde un origen “bastante invisible”, ya que empezó bailando con sus amigos “por el simple deseo de bailar”, y actualmente “llego a bailar 13 horas al día, a veces durante 30 días seguidos”. A lo largo de todo este tiempo de empeño ha encontrado “algo curioso” y le resultará “muy especial” llevarlo consigo de vuelta a casa. En Edimburgo mostrará Home, “una experiencia de carga emocional a nivel de atmósfera, y bastante física a la vez”, generada a través de la fusión de danza urbana y contemporánea.

“Si no bailara, no entendería mi existencia; es el elemento mediante el cual comprendo el mundo”

Akira Yoshida
Bailarín

Cuando en mayo finalice su formación en Austria, pasará apenas unos días en su casa de Barañáin, “para ver a mi familia, entrenar con mi grupo, dormir en mi cama...”, antes de irse a Munich a actuar durante diez días. De ahí viajará a Eslovaquia, luego a Cataluña para ensayar con Roberto Oliván, más tarde de regreso a Salzburgo para una residencia de una semana, a Portugal para impartir workshops, a Budapest, Deltebre, Figueres... Para hacer otra breve parada en Navarra, deshacer una maleta y hacer otra rumbo a Berlín, Portugal, Edimburgo, Moscú, Coruña, Murcia, Gijón, Lyon, México, Colombia, Chipre, etcétera. “Descubrir gente, lugares, explorar mundo, aprender para mí es vitalidad pura”, señala. Y sigue: “Creo que si no bailara ahora mismo no entendería mi existencia;es el elemento por el cual entiendo el mundo entero, la existencia, la razón de ser, la cantidad de energía que reside dentro de nosotros. Bailar es lo que conecta toda mi existencia, y mediante ella conozco personas, me inspiro, veo sitios del mundo... Me nutre”.

Pensando en el futuro, le gustaría tanto actuar junto a compañías que admira, casos de Peeping Tom y Última Vez, y a referentes como Julyen Hamilton o Lali, pero también hacer solos. A la vez, le encantaría “darle un empujón a este mundo con mi gente cercana”. Se explica: “Como generación nueva, me gusta la idea de imaginar todo el potencial que tenemos para buscar nuevas formas, para poner todo patas arriba y volver a encontrar algo nuevo”. Siempre “con gran respeto” por los predecesores, “que tanto han hecho”, como Les Slovaks, por ejemplo. “Quiero bailar toda mi vida, con mis amigos, con la gente que he conocido, reciclarme como Julyen y seguir bailando cuando tenga 70 años”, termina.

EN CORTO

-Nombre. Akira Yoshida.
-Edad. 28 años.
-Nacimiento y residencia. Nació en Donostia, de padre japonés y madre donostiarra. Reside en Barañáin.
-Formación. Se licenció en Magisterio de Inglés en la UPNA;sus inicios en la danza fueron autodidactas, lleva 4 años formándose en la SEAD de Salzburgo.



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