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Gontzal Mendibil, cantautor: «El respeto es la máxima libertad» (en El Diario Vasco)

24/12/2004

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[El compositor y productor vizcaíno lanza 'Zuri so' en vísperas del 30 aniversario de la edición de su primer disco. «Vamos hacia una sociedad más mediocre y, lo peor, más insensible», dice]

Miguel Pérez. Gontzal Mendibil dice: «La cultura es el espíritu». Dice: «Sin sensibilidad no existen el respeto ni la educación». Dice: «Un creador es alguien que enseña otros mundos a los demás». Dice: «La memoria y la palabra son esenciales». Dice: «No creo en las casualidades de la vida, sino en las causalidades». Dice: «Los centros comerciales son las iglesias de nuestro tiempo». De todo lo anterior se resuelve que hay personas cuyo discurso es una canción social. Una canción protesta. Personas hechas de palabras y que hacen palabras. Y que, una vez puestas en orden, son capaces de musicarlas.

El intérprete de Zeanuri sigue aún componiendo el pentagrama filosófico, vital y cultural que inició a los cinco años, cuando se convirtió en el tiple más joven del coro de su pueblo. «Más que voz, tengo oído y gusto», precisa. A esa sensibilidad contribuyen, qué duda cabe, los ángeles. Al menos, aquél que un lejano día la abuela del cantautor euskaldun vio sobrevolar el monte Gorbea y que hoy continúa despertando de madrugada a Mendibil, le obliga a encaminarse a su estudio, tomar la guitarra y componer melodías tan hermosas como 'Mira bien, mira' -una de las más emotivas plegarias de dolor y esperanza paridas por el alma humana-, 'Memorian' o su versión castellana, 'Lágrimas al viento', grabada en recuerdo de las «injustas muertes originadas por el terror y la sinrazón» en el «amanecer sangriento del 11 de marzo en Madrid».

DE LLACH A 'IPARRAGIRRE'

«El 11-M lo viví en Madrid. Fue muy duro. Sentí pesar y rabia. Como todos», recita súbitamente el músico. «Pensaba en el dolor por la gente que se ha ido; un dolor del que no puedes huir porque siempre va contigo. Varias personas me dijeron que trasladara mis sentimientos a la música como había hecho en 'Memorian', que compuse tras la muerte de mi 'padre espiritual', el poeta Gandiaga, y un primo mío que era como un hermano. Al día siguiente, regresé a Bilbao y empecé a escribir.

-- La épica, el sinfonismo y la hondura de 'Memorian', grabado con el Orfeón Donostiarra y la Orquesta Sinfónica de Bratislava, revelan una carga emocional muy intensa.

-- Es un diálogo. Me puse a componerlo el mismo día en que mi primo murió. No sé si habrá un más allá, pero sí pienso en todos aquéllos que se han ido y que, de algún modo, siguen conmigo. Trato de hablar con ellos. Es una cuestión más energética que religiosa.

A punto de cumplir 49 años, el compositor se confiesa igual de «ingenuo» que a los 17 y con la misma independencia de los 10, cuando sus padres, «pequeños tenderos de pueblo», le internaron en un colegio de Durango porque sus obligaciones laborales impedían cuidarle. «Eso influyó en mi afición a pensar libremente y me hizo independiente. Aunque me gusta mi gente, para ser creativo hay que amar la soledad.

-- Pero usted siempre se ha rodeado de buenos equipos, en la música, en la televisión...

-- Puedo alumbrar una idea, pero necesito un equipo para desarrollarla. Y si crees en tu equipo y lo respetas, él te respeta; los músicos, quienes te rodean Sin la participación de doscientos vecinos de mi pueblo, por ejemplo, yo nunca hubiera hecho 'Iparragirre'.

El musical sobre el compositor guipuzcoano, que Mendibil paseó por diferentes plazas de toros ante 25.000 espectadores, es un hito fundamental en su biografía. Una orquesta de 80 músicos, coros y la gente de Zeanuri materializaron un libreto que Gontzal, el «anacoreta» según le definió Gandiaga, redactó en tres meses encerrado en un ático del monasterio de Aranzazu. De allí han derivado una completa investigación histórica sobre el autor del 'Gernikako Arbola', además del guión de una película. Y todo surgió -era previsible- de un ángel; «un sueño que tuve en la noche de Reyes de 1992» que halló la fortuna de depositarse en la mente de quien sostiene que «los sueños no existen si no se hacen realidad».

«La historia de Iparragirre -describe- es novelesca y desconocida, quizá porque se trata de un personaje muy carismático, pero muy antitético: un artista, un tunante que participó en la Guerra Carlista, emigró a Francia, Argentina y Uruguay, trató con aristócratas, se carteó con gobernantes, fue célebre y murió en el ostracismo».

Con el empeño de rodar esa vida subida a una montaña rusa, Gontzal Mendibil alcanza 2005. Una fecha significativa. Se cumple el treinta aniversario de 'Manando de las heridas', su primer disco. La portada era un puño aferrado a una alambrada. Pura iconografía de 1975. Él era uno de los que cubrían el flanco euskaldun en la canción protesta de las postrimerías del franquismo. Actuó. Mucho. Solo. Con compañía. Xeberri, Luis Llach, Pi de la Serra, Labordeta. 300 conciertos en un año. 32 sólo en el mes de julio. 30.000 ejemplares vendidos de aquel álbum.

De ese tiempo recuerda, sobre todo, «un silencio completo en la cultura» y una «gran solidaridad entre la gente. Yo cantaba en euskera en Burgos o Sevilla y los cantautores de allí venían a Euskadi. Había una enorme reciprocidad».

-- Sin embargo, no duró mucho.

-- Nació el rock radical vasco en los 80 y los cantautores dejamos de existir. Todo va por modas.

-- A las que usted ha sobrevivido.

-- Sí, porque creo en lo que hago y lo hago dignamente. Evidentemente, es preciso adaptarse a las circunstancias, pero nunca engañarse haciendo algo en lo que no se cree.

-- ¿Cómo le llega la inspiración?

-- Los ángeles Hay noches en las que me despierto pensando en una melodía. Me levanto y me pongo a trabajar. La inspiración sin trabajo es un tren que se marcha.

«SOY UN PRIVILEGIADO»

Su aniversario musical lo aborda con los ecos recientes de 'Lágrimas al viento' --publicado en junio-- y 'Zuri so', un repertorio en euskera más cercano y vital editado esta semana y que presentará en una gira cuyo punto de partida será el Palacio Euskalduna de Bilbao el 29 de enero. Para entonces, este hombre capaz de encerrar los sentimientos esenciales del ser humano en la doble capa de un CD deberá hacer un hueco en su agenda de «privilegiado».

Escritor, guionista y productor de televisión, Mendibil confiesa que la música es «una satisfacción personal» que practica porque programas firmados por él como 'La botica de la abuela' -en antena desde hace seis años con más de un millón de personas de audiencia diaria- le permiten «hacer otras cosas». Entre tanto, se muestra como un ateo de las subvenciones, los políticos y el lamento perpetuo --«los artistas lloramos mucho y nuestra función es ser críticos y llevar el ansia de cambio»-- mientras censura a la vida «convertida en un escaparate».

Y eso que de la vida y los escaparates sabe bastante. La contemplación de la vitrina de una librería bilbaína repleta de obras de cocina al estilo del programa televisivo de Arguiñano le inspiró para trasladar ese concepto a la salud. Así nació 'La botica de la abuela'. De la vida ha aprendido que «el respeto es la máxima libertad», tal y como le aleccionó un baserritarra al que encuestaba para un estudio sociológico, y que los vascos «debemos recuperar la ironía. Oteiza decía que hemos de liberarnos de nuestros complejos de inexpresividad y, si te paras en El Arenal, verás que el vasco parece que siempre va agarrado a algo. También sería deseable una menor crispación en el lenguaje político».

-- Oteiza es una de sus referencias, además del monje y poeta Gandiaga. ¿De cuántas personas más ha aprendido?

-- Tengo la fortuna de haberme encontrado con personas que se deben a sí mismas y están atadas a su ser. También he obtenido muchos conocimientos de la gente de pueblo. De quienes menos se aprende es de los políticos.

-- Como autor, ¿se considera un profesional cada vez menos valorado?

-- En el orden institucional el creador es el último escalafón, pese a ser alguien sagrado porque hace volar y ver otras realidades a la sociedad. No hay sensibilidad y a mucha gente le da igual que las cosas se hagan bien o mal. El artista tiene que evolucionar por un camino más libre que el institucional.

-- Usted ha permanecido, por lo general, aparte de las subvenciones.

-- Que no me den dinero, sino un día en un teatro para dar un concierto y llegar al público. Tengo mucho que agradecer a quienes me siguen.

-- Hoy prima el individualismo.

-- Se prima demasiado al sujeto, que se convierte en objeto para generar un rendimiento. Un planteamiento mercantilista. De ahí vienen la telebasura, determinados programas musicales. Al pueblo hay que darle vías de educación porque, si no hay sustancia, todos lo pagaremos.

-- ¿Cómo?

-- Gandiaga decía que lo mejor que se escribe es mediante metáforas y eso resulta impensable hoy en día. ¿Se lee? Sí, pero de refilón. Incluso en los intelectuales veo un silencio en aumento. Vamos hacia una sociedad cada vez más mediocre y, lo más peor, más insensible. Cuidado.

(publicado el 24-12-2004 en El Diario Vasco)


HITOS DE SU DISCOGRAFÍA

'Zaurietatik dario' (1975)
'Manando de las heridas' fue su primer álbum, que registró junto a Xeberri. Testimonio de una época «político-musical», temas como 'Bagare' o 'Kapitalismoak' se hicieron muy populares.

'Egunsentiari agur' (1978)
El disco surge en un momento de cambio. La canción protesta vigente al final del franquismo declina y empieza a percibirse el rock radical vasco. El repertorio, claramente de autor, es más intimista.

'Zu zeu' (1990)
Gontzal Mendibil expresa su vertiente más urbana. Se trata de un trabajo más rítmico y contemporáneo, que incluye arreglos más asequibles e, incluso, melodías tropicales.

'Iparragirre Hegalaria' (1992)
Registra la representación de la comedia musical 'Iparragirre' en Zeanuri. Participan la Orquesta Sinfónica de Bilbao y el coro de la UPV. Mendibil estrena con este disco su propio sello: Keinu.

'Bitoriano Gandiaga' (2003)
Xabier Lete, Gorka Knörr, Urko y Pello Zabala acompañan a Gontzal Mendibil en este homenaje a Bitoriano Gandiaga, fallecido en 2001. El cantautor crea un espectáculo en torno a la vida del 'Withman vasco'.

'Zuri so' (2004)
El último álbum del vizcaíno recoge un repertorio emotivo, cercano y esperanzado, basado en temas propios y de autores como Gandiaga, Kirmen Uribe y Padrón. Colabora un importante número de músicos.


Lágrimas al viento
(Homenaje a las víctimas del 11-M)

Lágrimas al viento.
Mil sueños se han roto, mil vidas al sol.
Hoy sufro tu llanto, te doy mi canción.
No me caben penas para tanto horror.
Es tanta la rabia, es tanto el dolor.
Lágrimas al viento sobre Madrid.
Hoy me duele el alma, hoy lloro por ti.
Se ha cubierto el cielo con un manto gris.
El dolor me invade, te has ido de mí.
Me queda el recuerdo, me queda el sentir.
Triste es la canción, triste es el vivir.
Lágrimas al viento sobre Madrid.
Hoy me duele el alma, hoy lloro por ti.
Grito y llanto en la ciudad.
Se ha adueñado la maldad.
Grito vida y grito paz.
Grito y llanto, grito al viento.
Grito, ya no puedo más.
Te has ido tan lejos, muy lejos de mí.
Y sin ti no puedo, no puedo vivir.
El silencio es cruel, nada soy sin ti.
Mi vida se ha roto, no puedo seguir.
Lágrimas al viento por su partir.
Hoy te vas de mí, no puedo sin ti.
Grito y llanto en la ciudad...
Lágrimas al viento sobre Madrid.
Hoy me duele el alma, hoy lloro por ti.
Lágrimas al viento por tu partir.
Hoy te vas de mí, no puedo sin ti.
Y en mi corazón, siento tu mirar.
Y en mi corazón, llevo tu dolor.
Y en mi corazón, te recordaré.
Y en mi corazón, guardo tu ilusión.


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